El “Liverpulgas” poblano

Al sur de la capital, aparece el Tianguis de San Isidro, donde se encuentran productos desde 5 pesos, todo ello en un lugar que parece un circo de enormes proporciones

Jaime López

Puebla, Pue.- A lo lejos, una especie de circo de enormes proporciones, en el que se fusionan decenas de carpas de múltiples colores. El olor a fritangas se esparce a lo largo y ancho del terreno.

Es el tianguis de San Isidro, ubicado atrás de la parroquia que lleva el mismo nombre, que está al sur de la capital poblana, a tan solo 15 minutos de Ciudad Universitaria.

Guardando las proporciones, si se hiciera una toma aérea del tianguis de San Isidro, lo primero que se vendría a la mente es el mercado de la India. Repito, guardando las proporciones.

El espacio es un submundo muy propio de la cultura mexicana y poblana, que solo puede ser disfrutado tres días a la semana: lunes, jueves y sábado, de 8 a 16 horas.

En meses recientes se ha convertido en un fenómeno popular y viral debido a la multitud de personas que lo frecuentan para encontrar ropa de segunda mano a un precio sumamente económico.

Prueba es la cantidad de videos de Tiktok en los que se muestra la diversidad de artículos comercializados en el tianguis, por ejemplo, ropa de bebé desde 5 pesos la pieza.

También hay tenis de la marca Nike, supuestamente originales, que se venden en 250, la mayoría de ellos son de color blanco, aptos para las personas que no tienen problemas con la limpieza o con pasarles un trapazo de vez en cuando.

Ciberusuarios aseguran que con 200 pesos se pueden armar un atuendo de pies a cabeza: blusas de 10 o 15 pesos, suéteres y sacos de 50 y pantalones, cuyo precio oscila los 100 pesos.

Tiene acceso por dos lados. El primero de ellos se localiza en la zona de las personas que venden frutas, verduras, chácharas, pescado, pollo y hasta revistas de antaño, en la 14 sur.

El otro ingreso está por el área que no tiene carpas a su alrededor y en el que se exhiben puestos de artículos diversos, entre ellos, ropa de paca o aparatos tecnológicos (audífonos, discos duros, memorias USB).

En ambos lugares, es inevitable toparse con los comerciantes de antojitos o con  comida excesivamente rica en grasas tales como tacos de carnitas o memelas.

El recorrido por el tianguis de San Isidro también conlleva encontrarse con anuncios jocosos, que dejan ver el ingenio de algunas o algunos marchantes y que reflejan parte de la idiosincrasia popular.

Es imposible no sonreír al leer expresiones como “Chúpame vampiro”, “Jálate todo lo que puedas” o “Si lo arruga, no hay cambios”.

Eso sí, algunos vendedores son muy celosos de su territorio y desconfían de la gente que solo va a pasear y no aprovecha los ofertones del apodado “el Palacio del suelo” o “Liverpulgas”, que sin duda superan los descuentos de cualquier tienda departamental durante el Buen Fin.

 

 

 

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